Estoy emocionado de compartir que estoy trabajando en mi primer álbum, el cual podrás disfrutar y adquirir a través de las principales plataformas musicales. Mientras tanto, te invito a sumergirte en algunos de los fragmentos que me inspiran y que me encanta repetir, como un adelanto de lo que está por venir. ¡Gracias por ser parte de este viaje musical!
La música es como un sueño que no puedo escuchar.
Una melodía invisible que danza en mi mente. Cada acorde se convierte en una imagen etérea, un fragmento de algo que no termino de entender. Es como si el ritmo de la vida se fundiera con un murmullo constante en mi alma.
Quizás, en su misterio, sea una señal de Dios, un eco divino que solo puede sentirse, no escucharse. Es Él quien compone estas armonías, quien llena el aire de acordes invisibles. La música se convierte en la lengua que no habla, pero transmite algo que solo el corazón puede comprender.
Por tanto, me dejo llevar por esta sinfonía intangible, como si cada nota susurrara secretos del universo, verdades que trascienden las palabras. En su cadencia, siento el abrazo de lo eterno, una conexión con lo sublime que disuelve los límites entre lo humano y lo divino. Es ahí, en ese intervalo casi imperceptible entre un sonido y el siguiente, donde descubro que soy parte de algo inmensamente mayor, una obra maestra infinita que se despliega con cada instante.

